La neumonía es una infección que afecta a los pulmones y otras partes del cuerpo.

Cuando determinada bacteria o virus se infecta en el cuerpo se acumulan mucosidad y fluidos en uno o ambos pulmones, esto dificulta cada vez más respirar y mantener un nivel normal de oxígeno en sangre.

Si bien cualquier persona puede desarrollar neumonía, existen personas que tienen mayor probabilidad de desarrollar esta afección, como aquellas con afecciones médicas que afectan las vías respiratorias, por ejemplo.

  • Asma
  • EPOC
  • Fibrosis quística
  • Sistema inmunitario debilitado

Los síntomas de la neumonía pueden variar de leves o moderados a graves.

La neumonía puede provocarle a usted los siguientes síntomas:

  • Fiebre y escalofríos
  • Tos seca o con expectoración
  • Falta de aire
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho
  • Dolores musculares
  • Poco apetito
  • Fatiga extrema

Una persona con neumonía puede tener el pulso acelerado y es posible que respire más rápido de lo normal. También puede presentar un color azul en los labios y en la punta de los dedos, esto se llama cianosis.

Si la neumonía no se trata puede empeorar rápidamente y propagar infecciones graves hacia el torrente sanguíneo y causar lo siguiente:

  • Confusión
  • Temperatura por debajo de lo normal
  • Respiración rápida o poco profunda
  • Cianosis que empeora

¿Se puede prevenir?

Aunque la mayoría de los casos de neumonía son de naturaleza bacteriana y no son contagiosos, el paciente puede reducir el riesgo de propagación manteniendo buenos hábitos de higiene. Algunas recomendaciones para evitar esta patología son:

  • Lávese las manos antes de preparar y consumir alimentos, después de sonarse la nariz, después de estar en el baño, cambiar un pañal o entrar en contacto con un paciente afectado.
  • Evitar fumar y reducir el consumo de alcohol.
  • Se recomienda a las personas con mayor riesgo de infección que se vacunen contra el neumococo y la gripe.
  • Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, desechando los tejidos de inmediato (gérmenes puede sobrevivir durante horas después de dejar su cuerpo).

 

Tratamientos para la neumonía

La gravedad y el tratamiento de esta enfermedad estarán determinados por:

  • La extensión del pulmón afectado.
  • El tipo de germen que lo causó.
  • La edad.
  • El historial médico previo.

 

Los casos más leves de neumonía se pueden tratar en casa con mucho descanso y líquidos, y tomando antibióticos, si así se lo ha indicado el especialista. En los casos graves, el paciente puede necesitar ser hospitalizado y tratado por especialistas.

 

¿Qué especialista lo trata?

Cada caso es individual pero el especialista más indicado para tratar esta patología es un neumólogo

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