Go to Top

Conexión Vital

“Hoy en día se habla de un solo sistema neurocardiovascular”, explica el doctor Walter Mogrovejo, director médico del Instituto Neurocardiovascular de las Américas. Así, la vieja controversia sobre si es el corazón o el cerebro el órgano que rige nuestro cuerpo, ha quedado atrás. Los estudios demuestran que existe una estrecha relación entre ambos órganos y también entre sus problemas. “El corazón y el cerebro se consideran un solo órgano porque la irrigación de uno depende de la del otro. Incluso hoy en día se habla de la reanimación post paro cardiaco como de una reanimación cardiocerebral”, explica el especialista.

La tendencia actual, dice, es que si una persona sufre un paro cardiaco, es decir, tiene ausencia de latidos perceptibles a nivel del pulso, hay que olvidarse de la famosa respiración boca a boca y solo masajear el corazón por 15 ó 20 minutos hasta que llegue el auxilio médico que dará la correcta ventilación.

“Antes se decía que cada tres a cuatro latidos cardiacos había que dar una insuflación boca a boca. Ahora se ha comprobado que el estímulo cardiaco que se deja de dar para proceder a la respiración boca a boca, vuelve la circulación a punto cero y no hace más que enviar dióxido de carbono al paciente. Por tanto, lo importante es mantener el cerebro irrigado, porque no puede estar más de tres minutos sin oxígeno”, recalca.

Otra razón que confirma la íntima relación entre órganos tan nobles, es que se utiliza la misma infraestructura diagnóstica, terapéutica y los mismos equipos cuando ocurren los accidentes cerebrovasculares y cardiovasculares. Es así que la gran mayoría de estos eventos son tratados por cardiólogos intervencionistas, especialmente en la etapa aguda.

“No nos olvidemos que el accidente cerebrovascular, también conocido como infarto cerebral o ictus, tiene un 87% de causalidad isquémica, es decir una parte del cerebro deja de recibir irrigación sanguínea porque se obstruyó una arteria, que generalmente proviene del corazón, del arco aórtico, incluso hemos tenido pacientes en los que el coágulo proviene de las piernas”.

Lazos de riesgo Diabéticos, hipertensos, fumadores, personas con colesterol alto, sedentarios y obesos, además del factor edad (mayores de 65 años), son los que tienen mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y cardiovasculares. “Con estos antecedentes es mejor chequearse”, anota el Dr. Mogrovejo. Piurano y con estudios de medicina en Argentina, el doctor Walter Mogrovejo ha regresado al Perú para instalar el primer centro de tratamiento altamente especializado en enfermedades del cerebro y el corazón. Con una inversión de 25 millones de dólares, el centro posee la primera unidad de accidente cerebrovascular del país y la primera unidad neurocardioinfantil, así como equipos de alta tecnología, unidades de ataque cardiaco y ataque cerebral que atienden emergencias y hospitalizaciones las 24 horas del día, con médicos de tercera especialización.

“Toda la infraestructura está concebida para la atención del paciente crítico que no admite pérdida de tiempo. En ataque cerebral cada minuto perdido es cerebro perdido irreversiblemente. Sin embargo, la población no es consciente de ello porque desconocen los síntomas y no actúan en consecuencia”.

Una encuesta realizada en noviembre pasado entre 800 personas por el Instituto reveló que sólo el 4% reconocía las señales de alarma. “Nos hemos propuesto que en dos años por lo menos el 40 ó 50% de la población las reconozca, porque la prevención es nuestro principal objetivo”.

Los síntomas de un infarto cerebral son: adormecimiento o parálisis repentina del rostro, visión borrosa o doble, disminución de la fuerza en la mano, mareos, pérdida del equilibrio, inesperada dificultad para hablar o entender una conversación, cefalea intensa y súbita que puede estar acompañada de rigidez en el cuello, dolor entre los ojos, vómitos, entre otros.

Y no se crea que sólo los adultos mayores deban cuidarse. También a los jóvenes cuyos padres han tenido infarto o han muerto súbitamente por causas cardiacas antes de los 55 años, se sugiere comenzar a chequearse a partir de los 30 años. Actualmente con equipos de alta tecnología, como el tomógrafo multicorte, se realizan estudios preventivos para observar la presencia o no de placas calcificadas en las arterias coronarias y determinar el riesgo de un infarto futuro.

Según los niveles de presencia de calcio de las arterias el paciente puede tener placas blandas (de grasa o fibrosas) en sus arterias que, si no reciben el tratamiento adecuado, a la larga estrecharán la luz del vaso sanguíneo incrementando el riesgo de infarto

Conexión Vital