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Milagro de vida

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un lomo de res bien jugosito, arroz blanco, rocotito y un refresco de maracuyá. “María, la vida es una ruleta que siempre juega a favor o en contra. El caso de la señora Dorlisca Montes, quien hoy vive de milagro, es un claro ejemplo en el que -además- tuvieron mucho que ver los últimos adelantos de la ciencia. El 20 de diciembre último sufrió un paro cardíaco que estuvo a punto de matarla, pero los médicos de la Clínica del Inca le colocaron un Soporte de Vida Extracorporal conocido como ECMO, que cumple las funciones del corazón y pulmón.

El cuerpo de algunas personas lo aceptan más tiempo que otros. Pero en ningún caso es por largo tiempo. La situación de la señora Dorlisca, esposa y madre de una pequeña, era desesperada. Necesitaba un corazón nuevo para vivir, pues el suyo ya no daba más. Como todos sabemos, encontrar un donante en el Perú es una misión casi imposible, y más, cuando se trata de un órgano como el corazón. Mucha gente espera meses y años un trasplante que nunca llega y dejan de existir. Es terrible, pues si los peruanos tuviéramos mayor conciencia en cuanto a donación de órganos, muchas personas valiosas hoy seguirían viviendo. Madres y padres insustituibles para los hijos que dejaron.

Pero apenas 18 horas después de la activación del ECMO, en el cuerpo de la señora Dorlisca, de forma increíble apareció un donante. Se trataba de un joven que perdió la vida en un fatal accidente y cuya familia tomó la decisión de darle una nueva oportunidad a la madre que se debatía entre la vida y la muerte. Otra vez, los galenos de la clínica tuvieron una actuación impecable, al implantar con éxito el corazón en Dorlisca quien, literalmente, volvió a nacer. Desde la operación ha pasado solo un mes y la feliz madre de familia ayer recibió el alta.

Un nuevo milagro, si se quiere, pues es inusual una recuperación tan veloz para una persona que ha recibido un corazón. Como decía, en este caso, se han juntado la buena fortuna y la ciencia. La paciente vivió 18 horas sin corazón y hoy comienza para ella y su familia una nueva vida. Todos podemos hacer bastante en la hermosa tarea de salvar vidas. Los médicos con su ciencia y los demás, tomando la decisión de donar nuestros órganos ante una muerte súbita. La legislación peruana debería mejorar, en ese sentido, para que se respete la voluntad de las personas que eligen dar sus órganos si sufrieran una fatalidad, y luego la familia no pueda oponerse, como ocurre habitualmente, casi siempre por temores infundados”. Mi amigo Gary tiene razón. Me voy, cuídense.